Por.Eddy Olivares
El 14 de marzo de 1982 quedó grabado en la página tenebrosa de la infamia política de América Latina, por ser el fatídico día en el que Pablo Escobar, escudado en el terror, emergió de las urnas convertido en suplente de la Cámara de Representantes de Colombia.
A propósito de este y otros acontecimientos, la historia refleja que el crimen organizado es un peligroso lobo disfrazado de obeja mansa, para asaltar a los grandes partidos políticos. Tal fue el caso de la Cosa Nostra,bajo la jefatura de Lucky Luciano, quien creó un cargo en su gabinete criminal para el manejo de las relaciones con las esferas políticas, judiciales y policiales, al frente del cual designó al capo Frank Costello, calificado por Eric Frattini, en su libro Mafia, S.A., como el más grande corruptor.
Relata el referido autor que, en el año 1932, en la Convención Nacional del Partido Demócrata, celebrada en Chicago, que escogió a Franklin D. Roosevelt como candidato a la presidencia, Frank Costello se hospedó en el Hotel Drake, donde se encontraban las principales figuras, lo que le facilitó darle la mano a quien después se convertiría en Presidente de los Estados Unidos.

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